Lo Cotidiano · Love

Y de repente, todo cambió…

El día 26 de octubre de 2017, me levanté como de costumbre, sin muchos ánimos de querer ir a trabajar.  El frío de la mañana sólo invita a quedarse entre sábanas todo el día, pero la responsabilidad llama y las cuentas no se pagan solas.  Me bañé, me puse un poco de maquillaje para remediar las ojeras, desayuné, y cuando dieron las 7:40am, me aventuré en mi viaje rutinario comunal para ir a laborar.  En automático, sin pensarlo mucho, me monto en la guagua #21, me pongo al día con las novedades del Facebook y del Twitter, aprovecho para hablar con mis amistades y familiares, me bajo en Colorado Station y espero con ansias por la segunda guagua, la #40, pues ya el frío no lo aguanto.  Me monto, me bajo en la estación más cerca al trabajo, camino unos 5 minutos y allí comienza mi rutina laborar a las 8:35am como todos los días, la secretaria me habla pero no la escucho, asiento y sonrío con una sonrisa falsa sin darle de qué hablar para que me deje tranquila y en paz.

Me siento rara, desde el día anterior me sentía así, not like myself, lightheaded, con mucho cansancio, sin ganas de hacer absolutamente nada, me quería ir, no quería estar allí.  Y comienzan las nauseas y me siento enferma, no paro de ir al baño, no son las 10 de la mañana y ya he ido más de 6 veces al baño, no es normal.  Le comento a mi amado, me dice que vaya para la casa que me tengo que cuidar, no le hago caso y sigo trabajando.  Pasan dos horas y ya no aguanto más, I look like shit.  Les digo a mis compañeras que me voy, que no aguanto más.  Ponché a las 12pm y zarpé en mi aventura de regreso a la casa.

Salgo de la oficina y todo me apesta, las nauseas se agudizan, le digo a mi amado que no puedo con mi vida, me dice que pare en Walgreens y me compre algo para aliviar las nauseas.  Me monto en la #40, la #21 ya me esperaba en la estación, ¡qué alegría!, me bajo en la estación de casa, el aire me apesta, se me revuelca el estómago aún más.  Paro en Walgreens en búsqueda de algo para las nauseas, buscando de pasillo en pasillo me detengo frente a las pruebas de embarazo.  Hago una pausa aquí, no es la primera vez que me pasa algo similar a esto, quitando el hecho de que todo me apestaba, eso era nuevo.  Sin embargo ya en más de una ocasión, diría que en múltiples ocasiones me había realizado pruebas de embarazos y de más está decir que todas fueron negativo, casi 2 años en esas, al punto donde me di por vencida y las paré de comprar, no podía lidiar más con la decepción de ese resultado.  Y aquí, casi un año más tarde me encontraba frente a las pruebas de embarazo, debatiendo si era una falsa alarma o si debía comprarlas.  Pero algo me decía que las comprara, así que le hice caso a mi instinto.

Continúo, caminé a la casa, me quité todas las jodiendas para protegerme del frío, me dirigí hacía el baño y me hice la prueba, nerviosa me decía en voz alta, “no te ilusiones, va a salir negativa como siempre sale, es sólo para descartarlo y poder ir al doctor a ver que me pasa”, puse la prueba al lado del lavamanos y me acosté en la cama.  Sin prisa, sin pensarlo y diciéndome a mi misma que sólo era para descartarlo.  Me envolví en el celular y media hora pasó, se me había olvidado revisar la prueba.  Me levanto sin muchos ánimos y cuando me aproximo, leo el resultado y me sacó un respiro de asombro que yo creo que hasta el vecino lo escuchó, positivo.  Me entró un reguero de emociones, nervios, alegría, ¿qué hago ahora?.  Llamo a mi amado, no me contesta.  ¿Esperaba mejor a que el llegara?  ¡Pero es que no me podía aguantar!  Después de tanto tiempo de pensar que no podíamos.  En el momento me encontraba hablando con mi amiga y no me pude aguantar, ella me llamó y parecíamos locas de la alegría.  Llamé a mi madre y allá estábamos llorando como locas.  Continúo llamando a mi esposo, pero nada.  Hasta que por fin se logró comunicar y se enteró de las buenas noticias, entre llanto y risa no lo podíamos creer, it finally happened.  (Hacía dos semanas atrás él me había comentado que quería tener aunque sea un baby, so this was HUGE!)

La realidad es que, aún no lo creemos.  Todo se siente raro, pero raro in a pretty awesome good way.  We are so damn happy, se siente como si nos hubiéramos vuelto a enamorar, no les niego que es scary, but it feels so damn good and so damn right que no hay tiempo para estar asustados y todos cagados.

El 21 de noviembre, nos mudamos para Florida con nuestra familia, y cerramos nuestro capítulo en Colorado.  Muchos habrán pensado y nos habrán juzgado cuando decidimos mudarnos para Colorado, “no lo pensaron bien”, “se fueron algarete”, “se fueron bien rápido”, ¿y saben qué?  ¡Me vale madre!  Es bien fácil juzgar sin ponerse en los zapatos de uno.  Lo hicimos en el momento que tenía que ser y como tenía que ser.  Si no lo hubiéramos hecho como lo hicimos, probablemente estaríamos jodidos y sin trabajo en PR, por que la compañía en la que trabajábamos se fue a pique a semanas de que el Huracán María azotara la isla, las estaríamos pasando negras de verdad.

Este “almost a year” en Colorado ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado so far, no ha sido fácil, para nada, pero era necesario pasar por este proceso.  Pudimos trabajar individualmente con cosas que ni sabíamos teníamos que trabajar, con nuestras finanzas y con nuestro matrimonio.  En este tiempo pasé una de las depresiones más horribles de mi vida pero que bueno que pasé por ese proceso pues no sólo me sirvió para trabajar con muchas cosas y de crecimiento, si no que para darme cuenta de quienes verdaderamente son mis amigos y de quienes really care about me, de how blessed I am por el esposo que tengo, quien estuvo incondicionalmente para mí durante ese desierto.

Hacen años que no estábamos tan felices como lo estamos ahora, pero sobre todas las cosas estamos tranquilos y en paz.  Sin preocupaciones, todo ha ido cayendo en su lugar, como debe ser.  En este tiempo hemos aprendido quienes verdaderamente se merecen un lugar en nuestras vidas y quiénes no.  Con quienes podemos contar y con quienes no.  Los que se desaparecieron cuando más necesitábamos y los que estuvieron incondicionalmente en todo momento contactándonos para saber como estábamos.  Quienes tiene prioridad en nuestras vidas y quienes simplemente la perdieron y se fueron a la lista de “mute – cuando pueda te atiendo”.

Han sido tiempos difíciles, pero necesarios, bieeeeeeeeeen necesarios.  Tiempos de crecimiento, unión y de trabajar y poner en orden cosas que se debieron haber trabajado hace mucho tiempo.

Cerramos este capítulo con broche de oro, con esta bendición que llevo en mi vientre.  ¡Qué mejor manera de cerrarlo y de comenzar uno nuevo en Florida, en familia!

Todo tiene un propósito y una razón de ser, todo llega cuando tiene que llegar y cuando tiene que ser.  Desesperarnos and push things will only make it worse.

Ya la mudanza la recogieron y ahora solo resta disfrutar de nuestros últimos días en esta hermosa cuidad.  ¡Que bueno que nos arriesgamos y tomamos la decisión de salir de nuestra zona de confort!

Ahora nos toca empezar desde cero, locos por comenzar este nuevo capítulo!

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Au revoir,

Ady

Lo Cotidiano

Días como el de hoy…

Y llegan días como el de hoy, donde lo único que quieres hacer es quedarte en la cama tirado todo el día.

Y te motivas, te levantas, te bañas, te cambias y sales sin pensarlo, en automático pues todo se vuelve costumbre.

Le das “off” a tu mente y sigues, sin rumbo, sin sentir, desconectado, por que de no hacerlo así no hubieras salido de la cama en el primer lugar.

Optas por no hablar de como te sientes, así que para los efectos estás “bien”, no quieres hablar del tema pues sabes que lo tienes bajo control y hablar sería abrirle la puerta a un torbellino de emociones sobre las cuales sientes que ya no tienes control.

Llevas semanas “teniéndolo bajo control” y llegan días como el de hoy…

Llegas a tu casa y te permites sentir, sentir otra vez, lloras, ventilas y te lo sacas del sistema.

No quieres palabras de aliento, ni que te digan que “todo estará bien” por que deep down estás claro.  Estás claro con lo que quieres y dentro de la tormenta te mantienes fuerte y optimista.  Sabes con quien cuentas y con quien no.  Sabes que esto es pasajero, que te encuentras en un proceso de cambio, que no el camino no será fácil, así que sigues de pie y te sigues moviendo.

Así que aquí sigues, no tuviste un buen día, simplemente tuviste un día y lo sobreviviste.

“Sé que estás triste, así que no te diré “que tengas un buen día”, en cambio simplemente te aconsejo que tengas “un día”.  Mantente vivo, aliméntate bien, usa ropa cómoda y no te des por vencido.  Pronto todo estará mejor.  Hasta entonces, que tengas un día.” -Desconocido

Mañana será otro día, mañana será mejor.

It’s ok to feel, that means you are alive.

Así que cuando lleguen días como hoy, que no se te olvide lo siguiente:

“Don’t forget that you’re human.  It’s okay to have a meltdown.  Just don’t unpack and live there.  Cry it out and then refocus on where you are headed.” -Unknown

 

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¡Have a day!

Au revoir,

Ady

 

 

Lo Cotidiano · Love

Un año después…

Hace un año escribía sobre cómo nos mudaríamos a República Checa, sobre nuestros planes y metas en aquel entonces.  Un día como hoy me encontraría explorando las hermosas calles de Praga.

Hoy les cuento que no, que todo se terminó complicando, hasta que se colmó la copa.  Así que el 18 de diciembre de 2016 nos mudados para Colorado.  Casi 7 meses después puedo decir que ciertamente fue la mejor decisión.  La movida no es permanente, esperamos estar de 2 a 3 años y luego seguir nuestro rumbo, pues la realidad es que no tenemos nada que nos aguante.  Nómadas.  Así que aquí estamos, tranquilos, con paz y con trabajos estables.

La movida no ha sido fácil y la realidad es que lo mejor que hicimos fue mudarnos inicialmente a Colorado, si ha sido difícil aquí, ¿se imaginan en República Checa?  Con el cambio cultural nada más hubiera sido suficiente como para habernos vueltos locos.

Despegarse de todo lo que ha sido parte de tu vida por AÑOS, es la parte más difícil y son cosas que muchas veces dentro de querer buscar un mejor lugar uno no toma en consideración.  No es hasta que te toca irte, que las valoras más.  Extraño la comida, la gente, las calles, mi casa, mi barrio, mi familia, mis amigos, El Tronquito (jajajaja)…

Estar sin nuestra familiar ha sido el factor que más nos ha tocado fuerte, pero poco a poco uno lo maneja y se da cuenta que a veces por el bien de uno toca tomar decisiones difíciles, a veces toca dejar todo lo que conocemos atrás por un mejor futuro, por que al final del día sólo somos Jeff y yo, nadie más.

Así que esta ha sido una experiencia de crecimiento, madurez y sacrificios.  Pero más allá de eso sé y puedo decir con seguridad que ya sabemos quienes son nuestros verdaderos amigos, también de la familia con la que contamos incondicionalmente, de los que desaparecieron tan pronto nos mudamos, aprendimos que no tenemos tiempo para personas tóxicas, aprendimos a amarnos más, a cuidarnos más, a ir por más, a nunca conformarnos y a valorarnos.

Puedo decir con certeza que este tiempo ha sido fuerte pero gratificante, que sé que cuando lleguemos a donde queremos llegar estaremos listos para cualquier reto que la vida ponga en nuestros caminos.

¡Por más retos!

¡For a better life!

Au revoir,

Ady

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