Lo Cotidiano

Cambios…

Hace unos meses atrás, escribía mi pasada entrada con mucha ilusión y felicidad, sin saber que meses después la historia cambiaría y aunque a veces no entienda el por qué de las cosas, no me mortificaré la vida buscándole las 5 patas al gato.

Luego de mucho tiempo intentando quedar embarazada al fin se me dio sin saber que semanas después, 7 para ser exactas tendría un aborto natural, una de las experiencias más horribles que me ha tocado vivir.  A días de mudarme para Florida, tuve que sacar las pocas fuerzas que tenía para hacer finalmente la mudanza, y es que todo tiene un propósito y su tiempo.  Haber pasado ese aborto sola en Colorado hubiera sido simplemente nefasto.  El estar ahora con mi familia me ha ayudado de una manera sin igual.

Todo tiene su razón de ser.

Todo ha vuelto a caer en tiempo.  Y dentro del mal rato que pasamos, continuamos con nuestras metas más claras que nunca, decididos a continuar intentándolo y a no rendirnos.  Sólo Dios sabe el por qué de las cosas, así que, que pase lo que tenga que pasar, cuando tenga que pasar.

Me siento más feliz que nunca y sobre todo tranquila, tengo una paz inexplicable, así que me lo disfruto.  No más complicarme la vida, no más personas tóxicas, no más perder el tiempo.  Me encuentro en un punto de mi vida lleno de mucha alegría, que no cambiaría por nada del mundo.

Todo lo que nos ha tocado vivir, todas las pruebas, lo malo, lo bueno, todo ha servido de camino para llegar a donde estamos hoy.  Finalmente se siente que llegamos a donde teníamos que llegar.  Todo va cayendo en tiempo.

Doy gracias a Dios todos los días por todas sus bendiciones, por las personas que ha puesto en nuestro camino para bendecir nuestras vidas, abrir nuevos caminos y por lo que ha sacado de nuestras vidas también.

En su momento espero tener la oportunidad de ser mamá y si no, sé que cosas mejores vendrán.

Por luchar, por salir del comfort zone, por nunca rendirse, por ver más allá, por tener la actitud correcta, por el optimismo y por hacer todo lo que sea necesario para llegar a donde queremos.  A nunca conformarnos, a no darle lugar a lo negativo, a lo tóxico, a no ahogarnos en un vaso de agua.  Por todas las cosas que vienen para este año, a afrontarlas with the right mind and attitude.

We got this!

 

Lo Cotidiano · Love

Y de repente, todo cambió…

El día 26 de octubre de 2017, me levanté como de costumbre, sin muchos ánimos de querer ir a trabajar.  El frío de la mañana sólo invita a quedarse entre sábanas todo el día, pero la responsabilidad llama y las cuentas no se pagan solas.  Me bañé, me puse un poco de maquillaje para remediar las ojeras, desayuné, y cuando dieron las 7:40am, me aventuré en mi viaje rutinario comunal para ir a laborar.  En automático, sin pensarlo mucho, me monto en la guagua #21, me pongo al día con las novedades del Facebook y del Twitter, aprovecho para hablar con mis amistades y familiares, me bajo en Colorado Station y espero con ansias por la segunda guagua, la #40, pues ya el frío no lo aguanto.  Me monto, me bajo en la estación más cerca al trabajo, camino unos 5 minutos y allí comienza mi rutina laborar a las 8:35am como todos los días, la secretaria me habla pero no la escucho, asiento y sonrío con una sonrisa falsa sin darle de qué hablar para que me deje tranquila y en paz.

Me siento rara, desde el día anterior me sentía así, not like myself, lightheaded, con mucho cansancio, sin ganas de hacer absolutamente nada, me quería ir, no quería estar allí.  Y comienzan las nauseas y me siento enferma, no paro de ir al baño, no son las 10 de la mañana y ya he ido más de 6 veces al baño, no es normal.  Le comento a mi amado, me dice que vaya para la casa que me tengo que cuidar, no le hago caso y sigo trabajando.  Pasan dos horas y ya no aguanto más, I look like shit.  Les digo a mis compañeras que me voy, que no aguanto más.  Ponché a las 12pm y zarpé en mi aventura de regreso a la casa.

Salgo de la oficina y todo me apesta, las nauseas se agudizan, le digo a mi amado que no puedo con mi vida, me dice que pare en Walgreens y me compre algo para aliviar las nauseas.  Me monto en la #40, la #21 ya me esperaba en la estación, ¡qué alegría!, me bajo en la estación de casa, el aire me apesta, se me revuelca el estómago aún más.  Paro en Walgreens en búsqueda de algo para las nauseas, buscando de pasillo en pasillo me detengo frente a las pruebas de embarazo.  Hago una pausa aquí, no es la primera vez que me pasa algo similar a esto, quitando el hecho de que todo me apestaba, eso era nuevo.  Sin embargo ya en más de una ocasión, diría que en múltiples ocasiones me había realizado pruebas de embarazos y de más está decir que todas fueron negativo, casi 2 años en esas, al punto donde me di por vencida y las paré de comprar, no podía lidiar más con la decepción de ese resultado.  Y aquí, casi un año más tarde me encontraba frente a las pruebas de embarazo, debatiendo si era una falsa alarma o si debía comprarlas.  Pero algo me decía que las comprara, así que le hice caso a mi instinto.

Continúo, caminé a la casa, me quité todas las jodiendas para protegerme del frío, me dirigí hacía el baño y me hice la prueba, nerviosa me decía en voz alta, “no te ilusiones, va a salir negativa como siempre sale, es sólo para descartarlo y poder ir al doctor a ver que me pasa”, puse la prueba al lado del lavamanos y me acosté en la cama.  Sin prisa, sin pensarlo y diciéndome a mi misma que sólo era para descartarlo.  Me envolví en el celular y media hora pasó, se me había olvidado revisar la prueba.  Me levanto sin muchos ánimos y cuando me aproximo, leo el resultado y me sacó un respiro de asombro que yo creo que hasta el vecino lo escuchó, positivo.  Me entró un reguero de emociones, nervios, alegría, ¿qué hago ahora?.  Llamo a mi amado, no me contesta.  ¿Esperaba mejor a que el llegara?  ¡Pero es que no me podía aguantar!  Después de tanto tiempo de pensar que no podíamos.  En el momento me encontraba hablando con mi amiga y no me pude aguantar, ella me llamó y parecíamos locas de la alegría.  Llamé a mi madre y allá estábamos llorando como locas.  Continúo llamando a mi esposo, pero nada.  Hasta que por fin se logró comunicar y se enteró de las buenas noticias, entre llanto y risa no lo podíamos creer, it finally happened.  (Hacía dos semanas atrás él me había comentado que quería tener aunque sea un baby, so this was HUGE!)

La realidad es que, aún no lo creemos.  Todo se siente raro, pero raro in a pretty awesome good way.  We are so damn happy, se siente como si nos hubiéramos vuelto a enamorar, no les niego que es scary, but it feels so damn good and so damn right que no hay tiempo para estar asustados y todos cagados.

El 21 de noviembre, nos mudamos para Florida con nuestra familia, y cerramos nuestro capítulo en Colorado.  Muchos habrán pensado y nos habrán juzgado cuando decidimos mudarnos para Colorado, “no lo pensaron bien”, “se fueron algarete”, “se fueron bien rápido”, ¿y saben qué?  ¡Me vale madre!  Es bien fácil juzgar sin ponerse en los zapatos de uno.  Lo hicimos en el momento que tenía que ser y como tenía que ser.  Si no lo hubiéramos hecho como lo hicimos, probablemente estaríamos jodidos y sin trabajo en PR, por que la compañía en la que trabajábamos se fue a pique a semanas de que el Huracán María azotara la isla, las estaríamos pasando negras de verdad.

Este “almost a year” en Colorado ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado so far, no ha sido fácil, para nada, pero era necesario pasar por este proceso.  Pudimos trabajar individualmente con cosas que ni sabíamos teníamos que trabajar, con nuestras finanzas y con nuestro matrimonio.  En este tiempo pasé una de las depresiones más horribles de mi vida pero que bueno que pasé por ese proceso pues no sólo me sirvió para trabajar con muchas cosas y de crecimiento, si no que para darme cuenta de quienes verdaderamente son mis amigos y de quienes really care about me, de how blessed I am por el esposo que tengo, quien estuvo incondicionalmente para mí durante ese desierto.

Hacen años que no estábamos tan felices como lo estamos ahora, pero sobre todas las cosas estamos tranquilos y en paz.  Sin preocupaciones, todo ha ido cayendo en su lugar, como debe ser.  En este tiempo hemos aprendido quienes verdaderamente se merecen un lugar en nuestras vidas y quiénes no.  Con quienes podemos contar y con quienes no.  Los que se desaparecieron cuando más necesitábamos y los que estuvieron incondicionalmente en todo momento contactándonos para saber como estábamos.  Quienes tiene prioridad en nuestras vidas y quienes simplemente la perdieron y se fueron a la lista de “mute – cuando pueda te atiendo”.

Han sido tiempos difíciles, pero necesarios, bieeeeeeeeeen necesarios.  Tiempos de crecimiento, unión y de trabajar y poner en orden cosas que se debieron haber trabajado hace mucho tiempo.

Cerramos este capítulo con broche de oro, con esta bendición que llevo en mi vientre.  ¡Qué mejor manera de cerrarlo y de comenzar uno nuevo en Florida, en familia!

Todo tiene un propósito y una razón de ser, todo llega cuando tiene que llegar y cuando tiene que ser.  Desesperarnos and push things will only make it worse.

Ya la mudanza la recogieron y ahora solo resta disfrutar de nuestros últimos días en esta hermosa cuidad.  ¡Que bueno que nos arriesgamos y tomamos la decisión de salir de nuestra zona de confort!

Ahora nos toca empezar desde cero, locos por comenzar este nuevo capítulo!

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Au revoir,

Ady

Poems & Quotes

When she is sad…

“When she is sad: Ask her to dance. Take her hands and pull her up off the ground. She is fluid like water, like the wind and rain. Watch her twirl, round and round, as though she were a tornado. 

Sing her a song. She will rest her head on your chest and laugh. ‘You can’t even sing’ she will say, but do not stop. Do not stop until she is begging for your silence with her lips on yours in muffled gasps. 

Tell her a story: that time when you were five and fell into a pond and almost drowned. Tell her you are so glad a passerby dived in and saved your life because otherwise you would never have met her. 

Sit in silence and trace the veins in her neck with your tongue until she sighs and whispers ‘you are keeping me alive.’ Say that she is doing just fine on her own but hold her a little closer and tighter anyway; she needs it. 

“It’s okay. It’s okay to be sad.” Sometimes these are the only words you need. Pepper her tear stained cheeks with kisses and say “ it’s okay. I’ll be here. I’ll always be here.””

S.Z. // Excerpt from a book I’ll never write #46